Receta de pan de muerto casero

Pan de muerto casero

Quiero compartirles una  receta de pan de muerto maravillosa!!  Sin duda esta festividad es una de mis favoritas desde niña, me vienen recuerdos de espectaculares ofrendas con veladoras encendidas,  el olor de las flores de cempasúchitl al igual que el del copal, el colorido que proporciona el papel picado y las calaveritas de azúcar y chocolate, la gracia de las catrinas de papel mache, el olor de piloncillo y canela del dulce de calabaza que preparaba mi madre. Y sin duda el olor a naranja y azahar de esta receta de pan de muerto. Que antojos!!

Como ocurre con muchas de los platillos mexicanos, este pan surge de la mezcla de culturas indígena y española; pues desde antes de la llegada de los españoles las antiguas civilizaciones hacían rituales, sacrificios y culto a la vida y a la muerte. Esto sin duda se ve influenciado en esta tradición, donde la decoración, es el esqueleto de un cuerpo humano, fusionado con la cultura española marcada por la religión católica quienes miran el pan como el cuerpo de Cristo.

El día de muertos ha sido de tanta importancia, que culturalmente nos identifica como pueblo y la Unesco lo ha declarado como “ Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”. Pero lejos de ser un día de tristeza, es un día donde recordamos a los nuestros como se merecen y preparamos esas deliciosas recetas que en vida les gustaban, así que manos a la obra!

 

Que necesitamos para hacer esta receta de pan de muerto?Ingredientes para nuestro receta de pan de muerto

500 g de harina de fuerza (tamizada o cernida para evitar los grumos)
120 g leche
100 g de mantequilla cortada en cubos
15 g de levadura fresca
5 g de sal
140 g de azúcar
2 huevos (1)
1 yema
Agua de azahar ( solo unas gotas)
Huevo (2)
Azúcar

 

Activar la levadura1. Activaremos la levadura fresca en un poco de leche tibia, para poderla incorprar a la masa fácilmente, a unos 30º aproximadamente.

 

 

 

Disolver el azúcar con los huevos

2. Mezclamos el azúcar, los huevos y la yema con la ayuda de una varilla hasta que al tocarlo no se sientan los gránulos de azúcar, debe quedar lo más disuelta posible

 

 

Hacemos un volcan e introducimos los ingredientes

3. En una mesa limpia pondremos la harina cernida con la sal (que no debe tener contacto directo con la levadura para no inactivarla)  en forma de montaña a la que abriremos una fuente en el centro e incorporaremos los huevos con azúcar disuelta, la levadura hidratada, un poco de leche, el zumo de naranja (lo que pongamos de zumo, lo quitaremos de leche) , la ralladura y unas gotitas de agua de azahar.

Amasar con la yema de los dedos4. Con la ayuda de la yema de los dedos iremos moviendo en forma de círculos para que poco a poco la fuente se haga más grande y para ir incorporando lentamente los ingredientes secos.

 

 

Amasar5. Al principio puede parecer que hace falta líquido pero hay que amasar bien, si es así agregar más leche, esta se debe incorporar poco a poco para no pasarnos y que nos quede demasiada floja la masa. En mi caso la puse toda con excepción de la que intercambie por el zumo de naranja.

 

Utiliza una espátula para recoger la masa6. Ayudarnos de una espátula de plástico para despegar la masa de la mesa., una vez casi incorporados todos los ingredientes, agregaremos la mantequilla a temperatura ambiente. Incorporar muy bien y enfriar la mezcla en la nevera por 10 minutos. ( Evitaremos calentar demasiado la mantequilla).

 

Amasar hasta que quede lisa y brillante7. Pasado el tiempo pondremos un poco de aceite e nuestras manos e iremos trabajando la masa hasta que se vuelva flexible y brillante.

 

 

Dejar fermentar hasta que doble o triplique su tamaño

8. En un bol engrasado, pondremos la masa, taparemos con un paño húmedo y la dejaremos fermentar en un lugar cálido alrededor de 2 horas. Pasado el tiempo la dejaremos fermentar  lentamente en la nevera por varias horas, en este caso estuvo casi un día entero. El objetivo es que doble su tamaño.

 

Dividir la masa según los panes que queramos hacer9. Pasado el tiempo, sacamos la masa de la nevera y la dejamos perder frío por espacio de media hora. Enharinamos la mesa y dividiremos en tres pares iguales la masa ( si quieren panes más pequeñitos pueden dividir en más porciones).

 

Bolear los panes y dejar que leven10. A cada porción de masa ya dividida se le quitará un tercio para la decoración de arriba y a la masa restante se trabajará hasta que quede una bola lo más redonda posible, para dejar fermentar en una bandeja con papel sulfurizado (donde va a hornearse) y tapada, hasta doblar su tamaño.

 

Hacer los 'huesitos' y las 'calaveras'11. Con el tercio que quitamos,  dividiremos en 3 partes,  con una parte se hará el cráneo y con las otras dos se harán las tiras de huesitos. Dejar fermentar en una bandeja con papel sulfurizado y tapada, hasta doblar su tamaño.

 

Pintar con huevo12. Una vez pasado el tiempo, con la ayuda de un pincel y el huevo (2) al que agregaremos un chorrito de agua, una pizca de sal y una pizca de azúcar, pintaremos las bolas las grandes, en forma de cruz pondremos los huesitos y presionando muy bien pondremos el cráneo por la parte de arriba, al final, volveremos a pintar sutilmente.

Espolvorear con azúcar ahora o después de hornear con mantequilla13. Podemos espolvorear de azúcar y hornear o viceversa. La primera forma dará una capa crujiente muy agradable, pero la segunda queda más bella visualmente. Está se hará pintando el pan cuando ha salido del horno con mantequilla fundida para luego espolvorear de azúcar.

 

Dejamos reposar...y disfruta de esta receta de pan de muerto casero14. Horneamos  a 180º  por espacio de 20 minutos, hasta que el pan este doradito por todas partes, y si notamos que el cráneo se dora muy rápido, podemos poner un poco de papel de aluminio por encima. Apagamos el horno y dejamos reposar dentro unos 2 o 3 minutos. Sacamos y dejamos enfriar el pan encima de una rejilla.

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